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La ciencia española hasta el s. XIX. Obras impresas

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Historia natural


       Los antecedentes del estudio de la Historia Natural en España se pueden remontar a Plinio el Viejo, quien dedicó el inicio y el final de su célebre Naturalis historia a Hispania. También en la época romana vivió L. J. M. Columela, quien escribió la importante obra sobre agricultura De re rustica. Ya en la Edad Media, Isidoro de Sevilla continuó su legado en sus Etimologías, obra en la que incluyó una clasificación de plantas y animales. La práctica de la Historia Natural continuó con los árabes, quienes dedicaron especial importancia a la agricultura, la veterinaria, la cetrería, la medicina y la mineralogía. A este último campo también le dio una gran relevancia Alfonso X el Sabio, quien consagró uno de los capítulos del Lapidario a los minerales. Durante esta época de ciencia incipiente, proliferaron los experimentos relacionados con la alquimia y la medicina. Ya a finales de la Edad Media destacó fray Vicente de Burgos, quien tradujo el compendio de los saberes de su época, De proprietatibus rerum (1494).

       En la Edad Moderna, sin duda el hecho clave para la evolución de la Historia Natural fue el descubrimiento de América, que supuso realmente un nuevo mundo repleto de plantas y animales desconocidos, momento en el que obviamente España tuvo un papel primordial en el estudio y recolección de especímenes. Se trató de una empresa conjunta y a menudo anónima en la que sobresalió Gonzalo Fernández de Oviedo, autor de Historia General de las Indias. El naturalista visitó en doce ocasiones América para realizar estudios sobre mineralogía (sal, cobre, plata, oro), geología (ríos, huracanes, volcanes), biología, zoología, botánica y antropología. También se dedicó a la observación de la flora y la fauna fray Bartolomé de las Casas, aunque no aportó ninguna información novedosa. Más importante fue fray Bernardino de Sahagún, quien realizó una detallada descripción de la Nueva España.

       Un importante teórico de la época de los descubrimientos fue el jesuita José de Acosta, cuya Historia natural y moral de las Indias (1590) supuso una innovación en temas como la meteorología. Admirado por Humboldt, se adelantó a la teoría de la evolución de Darwin tres siglos. También trató temas de botánica, mineralogía y antropología. De igual manera, cabe citar la obra del padre Bernabé Cobo, muy copiosa en datos sobre botánica. En estos años abundaron las expediciones científicas, entre las que se produjo la de Francisco Hernández, médico de Felipe II, quien investigó los usos indígenas de las plantas medicinales. Por su parte, Cristóbal Acosta se ocupó del estudio de las Indias Orientales y Leonardo de Argensola de la conquista de las islas Molucas.

       En España sobresalió Andrés Laguna, traductor y comentarista del Dioscórides, con mucha información novedosa. Otro nombre insoslayable es el del francés Clusio, quien viajó por toda España estudiando la flora del país y cuya labor influyó en Linneo. Ya en el siglo XVII descolló Bernardo Cienfuegos, gran conocedor de la botánica antigua y contemporánea y de sus usos medicinales. En Cataluña se significó la familia Salvador, importantes botánicos y farmacéuticos.

       En el siglo XVIII la Ilustración hizo reverdecer los estudios de Historia Natural. En 1755 se fundó el Jardín Botánico, del que fue director José Quer, quien ordenó las plantas de manera sistemática e incluyó análisis químicos. En el entorno del Jardín Botánico trabajaron Juan Minuart y José Gómez Ortega, este último encargado de su traslado a su ubicación actual en el Paseo del Prado y patrocinador de viajes a América y Asia. Ya en el siglo XIX asumió su dirección Antonio José Cavanilles, responsable de la descripción de plantas de América traídas por la expedición de Malaspina. Su pupilo Mariano Lagasca continuó su labor de recopilación de especies. En esta época también sobresalió Simón de Rojas Clemente, bibliotecario del Jardín Botánico. Una figura fundamental fue el alemán Willkomm, quien viajó repetidamente a España y publicó numerosos estudios sobre su flora. En la segunda mitad del XIX destacaron Vicente Cutanda, Miguel Colmeiro y Francisco Loscós.

       Por su parte, en 1771 la adquisición por Carlos III de la colección de Pedro Franco Dávila llevó a la creación del Real Gabinete de Historia Natural, dedicado a la exhibición de animales, minerales y plantas, que iba a ocupar el Palacio de las Ciencias del Prado, edificio que finalmente se convertiría en el Museo del Prado. Tras cerrar durante la Guerra de la Independencia, en 1815 el Gabinete reabrió ya convertido en Real Museo de Ciencias Naturales. Con las reformas educativas de Isabel II se incluyó al Museo dentro del plan de educación nacional, pero en realidad se abandonaron los estudios de zoología y geología. En 1845 asumió la dirección de la institución Mariano de la Paz Graells, con quien mejoró algo la situación. Con la Ley Moyano (1857) se procuró fomentar la formación de los naturalistas, el desarrollo de la colección y la edición de publicaciones de ciencias naturales, pero la realidad distaba de ser ideal. En 1858 se proyectó un Jardín Zoológico de Aclimatación, que acogería una diversa fauna, pero decayó y los animales se trasladaron al zoo del Retiro.

       En 1871 nació la Sociedad Española de Historia Natural, dedicada a la investigación. En las décadas finales del XIX el Museo de Historia Natural se reconvirtió en centro de investigación de la mano de Salvador Calderón, quien tuvo que constatar la falta de medios de que disponía para llevar a cabo sus ambiciosos planes de promoción de la cultura entre el pueblo y de fomento de las investigaciones. El fracaso del proyecto llevó al traslado de la colección del Museo a la Biblioteca Nacional, donde ocupó un semisótano. Su resurgir tendría que esperar al siglo XX, gracias al empeño de Ignacio Bolívar.

Ilustración de hierba de Maluco
Ilustración de un simpático armadillo
Ilustración de lagartos
Ilustración de la rosa
Ilustración serpientes y liebres
Ilustración de una piña
Ilustración botánica
Ilustración de diversas flores
Ilustración de la cicuta
Ilustraciones botánicas
Ilustraciones de insectos
Ilustración de una jirafa
Ilustración botánica
Ilustración botánica
Ilustración botánica
Ilustración de un pterodáctilo

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Selección de obras de Historia natural


 

Fuentes consultadas

Arévalo Carretero, C. (s. f.). La Historia Natural en España. Aplicación del método histórico al estudio de las Ciencias Naturales. Unión Poligráfica
https://bibdigital.rjb.csic.es/records/item/13307-la-historia-natural-en-espana?offset=33

Martín Albaladejo, C. (2021). Una historia del Museo Nacional de Ciencias Naturales. Doce Calles
9/295010

Morales Valverde, R. y Blanco Fernández de Caleya, P. (2013). “Breve historia de la investigación botánica en España”. En: Las plantas silvestres en España. CSIC: Los Libros de la Catarata
https://www.rjb.csic.es/jardinbotanico/ficheros/documentos/pdf/pubinv/RMV/380Cap4PLANTASSILVESTRES.pdf

 

Créditos: Elaborado por el Servicio de Información Bibliográfica de la Biblioteca Nacional de España.